Begoña y Juan

Nada más inscribirme en la página comencé a recibir una lista de perfiles sugeridos y lo cierto es que encontré, en muchos de ellos, bastantes coincidencias con la clase de persona que yo buscaba. Aunque resido en Zaragoza no me importaba contactar con personas de otras ciudades que estuvieran más o menos próximas.

Desde que me divorcié hace 11 años no me había planteado ni mucho menos una nueva convivencia en pareja, así que la distancia no era un problema. De todas las personas sugeridas, una de ellas enseguida llamó mi atención. Esto no es frecuente en mí, conozco mucha gente y buena, pero nadie había llamado mi curiosidad en ese sentido, nadie hasta el momento en que comencé a intercambiar mensajes con Juan.

Fueron muchas las cosas que me llamarón la atención de él, virtudes que yo valoro por encima de todo, sinceridad, lealtad, generosidad, valor y valentía para afrontar las dificultades de la vida, ingenio, inteligencia y un profundo respeto por las personas. Lo que acabó por cautivarme de él fue su forma de entender la relación de pareja.

 

Cada día estamos más ilusionados y nos queremos más.

Los dos tenemos hijos, ya mayores y que siguen siendo muy importantes en nuestras vidas, pero ya no nos necesitan como antes. Ahora lo que deseamos es compartir el tiempo con nuestro compañero de viaje. A los 20 días escasos de intercambiar mensajes, fui a Madrid a conocer personalmente a Juan. Este arranque de valentía tampoco es frecuente en mí, pero lo cierto es que deseaba conocerle personalmente. Él se mostró tal y como es y para mí ya no hubo duda. Al siguiente fin de semana estaba allí de nuevo. Y desde entonces nos vemos siempre que podemos.

Acabamos de compartir unos días de vacaciones y cada día estamos más ilusionados y nos queremos más.  En cuanto nos sea posible organizaremos nuestra vida para poder estar más tiempo juntos.

 

Begoña