El inocente primer amor

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El primer amor suele quedar mitificado en nuestra memoria como una imagen del amor ideal. En ocasiones suele marcarnos de por vida y nos crea expectativas con respecto a nuestras relaciones futuras. A veces nos preguntamos, ¿encontraré un amor como aquel primero? ¿Lo superaré? ¿Cómo va a afectar al futuro de mis relaciones?

A menudo conocemos a nuestro primer amor en la juventud, o en la adolescencia. Para muchas personas también suele ser su primer acercamiento a la sexualidad. Solemos identificarlo con el amor perfecto, pero también con algo inmaduro y pasional. Pero no siempre es así, también puede ser el más puro y el más inocente, algo que se va perdiendo con el tiempo en el resto de las relaciones, y por eso suele quedar marcado.

La psicóloga de eDarling, Wiebke Neberich, tiene una respuesta a nuestra fascinación por la primera relación: “El primer amor es un amor básico. No lo olvidamos porque nos recuerda a una época de felicidad, en la que no teníamos tantas preocupaciones. Lo recordamos como una relación fácil. A ello hay que unir la excitación de la primera experiencia, todo ello hace que sólo tengamos buenos recuerdos.”

El primer amor, la edad de la inocencia

Hay ocasiones en las que el amor de la infancia o de nuestra juventud marca el resto de nuestra vida. A veces sentimos que aquella persona era la pareja ideal y cuesta olvidarla. Idealizamos aquella relación, entre otras cosas, porque no estábamos rodeados de otro tipo de preocupaciones, y porque nos recuerda a momentos muy felices.

En la infancia, en el colegio, es fácil dejarse llevar sólo por el corazón. No tenemos preocupaciones, ni un proyecto claro de futuro. Precisamente, cuando pensamos en el futuro, es cuando este tipo de relaciones suelen romperse ya sea porque uno de los dos se va a la universidad, a trabajar, o cambia de residencia por otras razones. Las primeras historias de amor suelen ser más sencillas, con menos complicaciones, y por eso sentimos melancolía por ellas. A veces esta separación se recuerda como una tragedia aunque con el tiempo nos damos cuenta de que también la inmadurez jugó su papel.

No idealice el pasado

Acordarse del primer amor no debe ser un problema, sino lo contrario. Pero si ve que el resto de sus relaciones siguen bajo la sombra de aquellos días y que busca aquello que tuvo entonces, intente olvidarlo y pensar en el futuro. Usted ha cambiado, ha madurado, y tiene que darse cuenta de que ninguna relación es igual que otra. Puede conquistar a un hombre o a una mujer de una forma más madura, compartir un proyecto de futuro, una familia… algo difícil con el primer amor.

Cuando somos más jóvenes, nuestra personalidad no está tan definida, no tenemos claras nuestras prioridades. De mayores, aprendemos a tolerar los defectos de la otra persona, de jóvenes, ni siquiera los vemos, por eso la idealizamos. No deje que el recuerdo del primer amor le ciegue. Recuerde cómo era usted entonces, en qué ha cambiado, recuerde que también hubo malos momentos, y que usted está más centrado y seguro de lo que quiere ahora.

No busque repetir el primer amor, busque el amor de su vida

Intente recordar aquel amor como algo irrepetible, pero no se obsesione. No sufra y recuérdelo como algo romántico, pero no irrepetible. Esta experiencia de juventud fue un capítulo de su vida, y tiene que pasar página. No se cierre a conocer a otras personas, puede que entre ellas esté la elegida para compartir su futuro. Encuentre lo especial de cada persona. Su siguiente relación no será igual que su primer amor, pero no lo dude, será mucho mejor.

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