Sentimientos

Existen algunos sentimientos tan maravillosos que quisiéramos considerar eternos. Sin embargo, como todos los elementos que no son ajento al ser humano, tales sentimientos no son constantes, cambian en el curso del tiempo. Lo anterior también se aplica, y cobra incluso más fuerza, para las relaciones de pareja.
El sentimiento que se tiene hacia la otra persona al comienzo de la relación generalmente no es igual al que se tiene unos años después. El primer sentimiento presente al principio de una relación, que incluso puede aparecer en la primera cita, se refiere al enamoramiento, pero con el tiempo éste se puede transformar en algo más fuerte y sólido. Generalmente, es en este momento en el que se puede decir que se ha encontrado el amor.
Con el paso del enamoramiento al amor, encontramos que ciertos sentimientos como estabilidad, seguridad y solidaridad, así como el respeto, se afianzan. Esto en el mejor de los casos, sin embargo, en muchos otros ejemplos, los sentimientos se deterioran y dan paso a otros sentimientos con un matiz ciertamente más negativo, tales como celos, envidia, irrespeto, desilusión, tristeza y temor.
Los sentimientos de la pareja pueden cambiar... y de hecho cambian
Toda pareja puede pasar por momentos difíciles durante toda su relación, pues sería una utopía concebir una pareja eternamente feliz, incluso en el amor verdadero se pasan por etapas menos dichosas. El punto clave está en tomar ventaja de estas situaciones y convertirlos en una experiencia positiva de donde se debe aprender para no volver a caer en los mismos errores.
El principal problema, con frecuencia, de una relación es no comprender precisamente que los sentimientos no son estáticos, es decir, pasan por distintas fases. Lo más normal es que al principio, en los primeros tiempos, todo se nos antoje amor y corazones bailando en el aire, pero esto dura sólo un tiempo; luego viene el cariño, y fundamental es que exista el respeto por el otro. El amor se acaba, pero el sentimiento no desaparece. Sigue existiendo pasión, pero de manera distinta.
Cuando se logra entender el significado real de esto, la relación comienza a crecer. A veces por temor e inseguridad pensamos que nuestra pareja nos ha dejado de amar y eso no es real.





