Secretos

La sinceridad y la confianza es muy importante en una relación, sin tales factores difícilmente puede concebirse una pareja equilibrada. Sin embargo, y esta idea no todo el mundo la comprende, que exista sinceridad y confianza no siginifica que los dos miembros de la relación de pareja carezcan de secretos, de un terreno personal, de información intransferible.
Siempre que estos secretos no hieran o perjudiquen la relación, realmente no es necesario conocerlos. Esto forma parte, insistimos, del espacio personal de cada individuo, necesario para la evolución y desarrollo de cada persona.
Finalmente, no se puede estar preguntando todo el tiempo a la pareja y presionándola para que le cuente hasta el último secreto de su vida. A su vez, si su pareja lo sabe todo de usted puede suceder que la relación caiga en el aburrimiento. Es bueno dejar cosas que la otra persona pueda ir descubriendo de usted a medida que pasa el tiempo para darle un toque de misterio a la relación, lo que provocará que su historia se torne más interesante.
No es necesario conocer todos los secretos de nuestra pareja
Hay que diferenciar, claro, entre secretos y secretos. Los hay que, más que misterio, encubren engaños y mentiras en la relación, que naturalmente pueden dañarla -y generalmente, lo hacen-. Pero existen otros secretos que tienen que ver con la vida íntima de cada persona y que no afectan de ninguna manera la relación, por lo que no es necesario comunicarlos y, mucho menos estar indagando sobre ellos.
Así las cosas, si su pareja no quiere contarle ciertas cosas, puede ser porque considera que pueden perjudicar la relación o porque, simplemente, son detalles triviales que no son de gran importancia para el entendimiento y la evolución diaria de la relación.
No hay necesidad de estar indagando en la vida privada para conocer todo el pasado de nuestra pareja, ni presionarla para que nos cuente ese secreto de adolescencia o familiar, debe haber una sinceridad sana y no extrema, para que no se deteriore, precisamente, el estado de confianza que tienen el uno con el otro, por paradójico que resulte: el hostigamiento a menudo conduce antes al bloqueo, que a la liberación de lo oculto. No lo olvide.





