Relación de pareja
Una relación de pareja se caracteriza por buenos y malos momentos, por momentos felices y otros momentos no tan dichosos en los que la relación puede estar en peligro.
Existen temporadas en los que se siente una armonía y un gozo casi celestiales pero, en ocasiones, tal deleite puede transformarse repentinamente en tristeza y desazón originados sólo por una palabra, una desafortunada expresión o un gesto mal interpretado, o que simplemente expresa el sentimiento de una persona frente a determinadas situaciones en determinados momentos.
Tener una relación de pareja no garantiza la felicidad
Existen etapas o días en los que una persona o pareja se pregunta si realmente son felices y otras en las que la felicidad es bastante evidente en los dos. Una relación de pareja no es una garantía de felicidad, pues nunca se sabe que dirección tomará la relación y en qué momento o de qué manera la pareja cambiará o hacia dónde evolucionará. Sin embargo, una relación siempre es un motivo de felicidad, pues por definición no hay nada que haga más feliz a una persona que amar y sentirse amado.
La terapeuta americana de parejas, Liberty Kovacs, ha definido 6 fases dentro de una relación de pareja:
1) Enamoramiento: al comienzo de toda relación, la pareja está tan enamorada que inclusive la separación por un par de horas es difícil de soportar. Las dos personas sólo esperan el momento en el que se vuelvan a encontrar. Noches de conversaciones pueden hacer sentir a la pareja completa, y es frecuente la sensación de mariposas en el estómago. En ese momento nada es más importante que el nuevo amor. Este tiempo es considerado como el mejor momento de la pareja, porque todo en ella les alegra y nada puede perturbar la felicidad que ambos sienten.
2) Expectativas: es natural tener ciertas expectativas sobre la pareja y la relación al comienzo. Algunas características no son percibidas en la etapa inicial porque el enamoramiento puede nublar un poco la objetividad de las personas. Sin embargo, después de algún tiempo las debilidades de ambos pueden empezar a notarse y es posible sentir un poco de decepción. Se empieza a sentir más preocupación por las propias cosas que por las cosas de la pareja.
3) Pelea por el poder: las dos personas tratan de imponer sus estilos ante la otra e incluso intentan transformarlas de acuerdo a sus propios intereses y conceptos de la pareja perfecta.
La evolución de los sentimientos
4) El difícil séptimo año: en este momento, es frecuente que la relación de pareja sea puesta a prueba. Es muy probable que una de las dos personas se sienta un poco restringida o que el amor que define la relación se ponga en duda. Posiblemente una de las dos personas percibe que los sentimientos de su pareja hacia él/ella han cambiado o disminuido. Las parejas deben superar esta etapa de duda si consideran que mantener la relación es muy importante o si aún consideran que esa persona es la mujer/hombre de sus sueños.
5) Reconciliación: superando el escollo de los siete años, las dos personas se encuentran de nuevo la una a la otra y vuelven a ver en la otra persona aquello que al principio de la relación les hizo enamorarse. Se es un poco más consciente de que la relación de pareja no necesariamente debe llenar todas y cada una de las expectativas que la otra persona tiene de él/ella.
6) Aceptación: las personas aceptan a sus parejas tal y como son. Estar cerca de la otra persona pero también darle independencia son parte de una buena relación. El tiempo que comparten juntos se disfruta al máximo, pero también se debe aceptar la necesidad del otro de tener cierta libertad y espacio.
El modelo de Liberty Kovacs muestra que la crisis y los problemas son una parte normal de toda relación de pareja. La fase de enamoramiento no dura eternamente y así como las personas cambian, evoluciona también la relación. Si las dos personas en una relación están dispuestas a trabajar y a superar las crisis que se presentan, ésta se verá cada vez más fortalecida.





