Aventura

Es considerado como una aventura una relación sexual que dura más de una noche y en la que al menos una de las dos personas involucradas tiene un compromiso serio con alguien más. Por desgracia y casi por definición, en todos los casos las aventuras siempre perjudicarán a alguien. Ninguna aventura puede ser inofensiva; inicialmente, este tipo de encuentros íntimos comenzará como un simple juego sexual, que, con el transcurso del tiempo, se transformará en "algo más" para alguna de las dos personas implicadas en esta situación, que en consecuencia necesitará y querrá algo más de la otra parte de la ecuación con la que se mantiene el idilio. Esto tiene una explicación sencilla: los sentimientos empiezan a surgir en lo que en un principio era y se concebía sólo como un juego.
Si bien no existe una razón universal que explique el por qué se inicia una aventura, generalmente una persona se enzarza en tal aventura amorosa cuando encuentra en otra persona aquello que le hace falta a su pareja o relación, o simplemente cuando su relación no marcha bien y se ha perdido la magia del amor o la pasión. La rutina en su relación "oficial" suele ser un elemento común entre quienes inician una aventura amorosa.
Cuidado, una aventura puede ser muy peligrosa
Algunas veces las personas prefieren evitar el enfrentar los problemas que se presentan con su pareja y buscan en una aventura amorosa un escape a ellos. En vez de buscar una solución a su relación de pareja, como quizás una separación o divorcio, prefieren mantener una mentira a través de una relación secreta, probablemente por cobardía, egoísmo o temor a estar solos. Por otra parte, las aventuras, especialmente al principio, se envuelven de un halo de misterio y sensación de "peligro" ante el posible descubrimiento, lo cual las hacen muy interesantes, atrevidas y sugerentes para quienes mantienen ese encuentro "extra oficial", con lo que a menudo los posteriores encuentros están casi garantizados.
Los hay también que por diversión y sólo por llamar la atención de sus amigos, por ejemplo, engañan a sus parejas. En la mayor parte de los casos, esta motivación es más propia de los hombres, que piensan que su pareja jamás se enterará de esa noche de lujuria que lo llevó hasta el espacio.
Generalmente, la parte agraviada perciben el engaño como una grave traición, y cuando descubren este affaire deciden poner punto y final a su relación. Así, pese a comenzar como un juego divertido e "inocente", la aventura se convierte en una pena de amor mayor a la que se esperaba, con lo que aquel excitante rato de diversión pasará a ser recordado como el peor error de nuestras vidas.





