Aroma

El amor entra por los ojos, suele decirse. Es cierto. Pero además, entra también por la nariz. Todos los seres humanos tenemos dos pequeñas glándulas receptoras de olores llamadas vasopomerales, que están ubicadas en la punta interna de la estructura nasal, y son las encargadas de enviar la información de los aromas percibidos al cerebro.
Lo que las glándulas vasopomerales perciben es el olor de las hormonas que cada ser humano produce en diferentes grados, lo que hace que cada persona tenga un olor único a base de los mismos componentes pero en dosis diferentes. Una vez el cerebro recibe esta información clasifica entre los olores que nos causan aversión (olores desagradables) y aquellos por los que nos sentimos atraídos (olores desagradables). Es de esta manera, según dicen los científicos, como se desarrolla la atracción y el amor entre dos personas.
El aroma de una situación especial queda grabada en nuestras mentes
No afirmamos con esto que el amor surja entre dos personas por estos procesos químicos y la mera clasificación de los olores hecha por las glándulas vasopomerales y el cerebro. Pero difícilmente podría una persona enamorarse de otra cuyo primer contacto se caracterizó por una profunda animadversión causada por el aroma que desprendía. Irremediablemente, el primer contacto "nasal" se mantiene y perdura en la memoria, y además a éste se le asocia un pensamiento o referencia mental.
Haga usted mismo la prueba. Seguro que tiene en su memoria olores que jamás olvidará, el de su profesora cuando iba al colegio, el de su primer novia/o, el de sus padres, casa, hijos... cada situación importante de nuestra vida ha estado marcada por un aroma en particular. Y, ¿acaso a cada uno de estos recuerdos de aroma no les acompaña un sentimiento, una sensación...?
Así lo percibe Joaquín. "Mi abuela hacía dulces en su casa que más tarde vendía en cada local del barrio que encontraba, y aunque ese olor de azúcar quemada nunca más he vuelto a olerlo, cuando recuerdo esos bellos momentos de mi abuela entregada a sus dulces me viene a la mente el olor exacto y es una verdadera fascinación, saber que ese aroma esta ahí, sólo en mi mente y en ninguna otra parte del mundo". Asimismo, al mantenerse los aromas en la memoria y permanecer generalmente por mucho tiempo, cada vez que sentimos, que percibimos un aroma parecido o semejante nos vienen de inmediato recuerdos que estaban dormidos en lo más recóndito de nuestros pensamientos. Y ésta es casi siempre una sensación hermosa.
Ahora ya lo sabe: tal vez se asiente en usted la semilla del enamoramiento ante el aroma de una persona al pasar por su lado, luego, por la misma razón, cuide y atienda su propia fragancia porque juega un papel importante a la hora de buscar pareja.





