Amor verdadero
Cierto día un anciano llegó a una clínica para curarse una pequeña herida que tenía en la mano, y pidió a las enfermeras que se dieran prisa con la curación pues tenía que regresar pronto al asilo de ancianos donde vivía su mujer, quien sufría de Alzheimer hace ya varios años, para tomar el desayuno con ella como hacía a diario. Mientras le hacían la curación las enfermeras le preguntaron si su mujer se preocuparía si él no llegara a tiempo para tomar el desayuno con ella, a lo que el anciano les respondió que ella no sabía quién era él porque debido a su enfermedad hacía ya varios años que no le reconocía.
Las enfermeras le miraron extrañadas y le volvieron a preguntar que si su mujer no lo reconocía por qué sentía él esa urgente necesidad de continuar viéndola todos los días, el anciano dándole una palmadita en el hombro a una de las enfermeras respondió: - Ella no sabe quien soy yo, pero yo todavía sé muy bien quién es ella–.
El amor verdadero tiene siempre sentimientos desinteresados
Después de una historia como esta, las palabras sobran para explicar que el amor verdadero existe. Sin embargo, es importante remarcar que el amor verdadero es un sentimiento en el que el egoísmo no tiene espacio. Es un sentimiento desinteresado e incondicional. Es estar con su pareja en los buenos y malos momentos y saber que cuenta también con él/ella en todo momento.
El verdadero amor va más allá de una atracción física, está relacionado completamente con los fuertes sentimientos que se tiene hacia la otra persona. El amor verdadero significa aceptar a la otra persona con todos sus defectos y cualidades.
Sólo sabrá que ha encontrado el verdadero amor cuando sienta que esa persona que está a su lado es la persona con la que quiere pasar y compartir el resto de su vida, entonces ha de saber que esa persona es el amor de su vida.
