Maestro de los reclamos
Muchas personas han tenido el siguiente diálogo:
- Amor, ¿ya has colgado la ropa que saqué de la lavadora? - Pero, no hay ninguna respuesta al respecto.
– Amor, ¿qué pasó con la ropa que lavé? - Pero, de nuevo, no hay ninguna reacción a esto.
– Si no lo has hecho, dímelo, pero no te quedes en silencio. Tendré que hacerlo yo como siempre.

Este tipo de conversaciones son los que a veces hacen que las personas enfurezcan y se inicie con esto una discusión. A menudo, la confianza y la rutina nos llevan a descuidar el trato, el tacto con nuestra pareja. Mal hecho. Para que una relación de pareja perdure de forma estable y cálida en el tiempo, hay que cuidar el comportamiento, no olvidar las formas suaves ni el cariño al dirigirnos al otro.
A la hora de reclamar, piénselo dos veces...
Si usted quiere obtener ciertas cosas de su pareja sin llegar al punto de enfadarse, siga los siguientes consejos:
1. No insista con los quehaceres de la casa. La presión temporal que ejercen estas labores y su deseo por terminarlas lo más rápido posible y de la mejor forma, son cosas que pueden hacer que su pareja se moleste. Si es algo que realmente no es necesario hacer en ese momento o no existe prisa entonces déjelas para después.
2. No de órdenes. Pedirle a su pareja lo mismo una y otra vez puede terminar por cansarlo y hasta enfurecerlo. Si la primera vez que usted le pidió que sacara la basura no lo hizo, entonces no insista, simplemente déjesela enfrente de la puerta de la casa o en un lugar visible por donde usted sabe que él/ella tiene que pasar. Así evitará una discusión con su pareja y las llamadas de atención no serán necesarios.
3. ¿Se preocupa él por sus deseos o usted por los de su pareja? Si le molesta que él/ella por las mañanas no pueda hacer algo tan simple como hacer la cama, deben solucionar este problema, lleguen a un acuerdo en donde las tareas cotidianas sean distribuidas y clasificadas como algo que necesariamente se debe hacer.
4. ¡No espere lo imposible! No le encargue a su pareja el cuidado de los niños y al mismo tiempo no le pida que mantenga su vestuario pulcro, esto seguro que le resultará molesto. Sea consciente de que algún día tendrá que hacerlo usted también y que a usted no le gustaría que lo/la llenaran de demandas y reclamos de cosas que son casi imposibles de cumplir.
Como al principio
Cuanto más se queje y haga peticiones, más insatisfecha tendrá a su pareja y de esta manera menos atención prestará a las labores que usted le exige. Recuerde como era todo al principio de la relación, cómo era la comunicación entre los dos y que ha cambiado desde entonces. Cuando una sonrisa y las palabras amables eran perfectas para conseguir todo eso que deseaban el uno del otro.
¿Por qué dejar ese trato, esa dulzura y esos gestos? Mantenga viva la llama de su amor manteniendo vivos los pequeños detalles. Piense, sencillamente, como querría que su pareja le tratara, y proceda de ese modo. La vida es demasiado hermosa y demasiado corta para malgastarla en reproches, ¿no le parece?

