Libertad en la relación

Si se encuentra usted sumergido en una relación de pareja, y le interesa la cuestión de la libertad en el seno de ésta, tómese un minuto para responder las siguientes cuestiones...
¿Encuentra, ahora que no está soltero o soltera, con la misma frecuencia a sus amigos y amigas? ¿Tiene tiempo para dedicarse a sus hobbies e intereses? ¿No tiene necesidad de llamar por teléfono a su pareja para indicarle dónde y con quién está? ¿Deja usted de hacer cosas que le apetecen sólo por evitar un disgusto con su pareja o darle gusto?
Si su respuesta a estas preguntas evidencia que usted ya no tiene "vida propia" y que está sumergido totalmente en la vida de su pareja, se puede decir que ha perdido su espacio personal. Muchas relaciones tienen conflictos por este tema, pues a medida que va pasando el tiempo la libertad de cada una de las personas involucradas en la relación se va sacrificando un poco más. Sin embargo, no se debe permitir llegar al punto de perder completamente su identidad y estilo de vida y empezar a vivir en la de su compañero/a si usted no lo desea.
La libertad en la relación exige un espacio para cada uno
Si bien es cierto que cuando se inicia una relación, la persona está dispuesta y desea además compartir con su pareja gustos y actividades, esto no quiere decir que tenga que empezar una nueva vida o ajustar la suya a los requerimientos de su pareja. Encontrar el perfecto equilibrio entre continuar con aquellas actividades que siempre lo caracterizaron y compartir y aceptar las de su pareja es fundamental para mantener una relación estable, duradera y exitosa.
Es importante que ambos componentes de la relación mantengan su individualidad y espacio personal, pues sólo así se disfrutará realmente de los momentos compartidos. Resulta además insano que las preferencias de uno se antepongan a las del otro; se hace necesario entonces que ambos aprendan a despojarse de egoísmos.
La libertad en la pareja favorece la confianza y el respeto
Es necesario darle algunos espacios de libertad a su pareja. Es infinitamente mejor que en la relación haya un espacio para respirar, echar de menos al otro, dándole la posibilidad a las dos personas de no abandonar las actividades que tenía antes de iniciar la relación y que lo/la hacen feliz. De esta manera nadie tendrá la sensación de que perdió su vida anterior y no podrá haber espacio para posteriores recriminaciones que pueden causar la ruptura de la relación.





