La receta para el amor eterno

De acuerdo con las estadísticas, una persona reduce el interés sexual hacia su pareja después del mes 18 de relación, es decir, al año y medio de haber iniciado su aventura juntos.
Los pequeños defectos que al principio de la relación no parecían notarse tanto (debido al efecto del enamoramiento), ahora molestan y aquellas zonas físicas que se amaban de él/ella, no se quieren volver a ver nunca.
La cotidianidad de la vida parece apoderarse de la relación mientras que el amor se esfuma. Y es aquí donde viene la misma pregunta: ¿Existe alguna fórmula para el amor eterno?
Y ahora la buena noticia: SÍ!!!!, sin embargo hay que considerar que no es muy sencilla. Es muy importante que en la relación nunca se olvide ser un poco ¡locos!, algunas actividades un poco fuera de lo normal pueden traerle a su relación un poco de emoción. Estas pueden ser: practicar rafting, escalada, parapente...entre otras, las cuales producen adrenalina.
La receta para el amor eterno: no prescindir del sexo (con confianza)
Otro factor importante para mantener el amor eternamente es el sexo. El sexo tiene efectos similares a los de la droga en el cuerpo y puede causar una experiencia que la persona quiere repetir constantemente. También es bien sabido que el sexo en las parejas, se disfruta mucho más cuando la confianza es la nota dominante.
Con el tiempo el sentimiento de amor va perdiendo un poco de fuerza y es por eso que es recomendable discutir todos los problemas que se presentan en una relación, para de esta manera poder trabajar en ellos y eliminarlos de sus vidas.
Factores como atención mutua, variaciones en las rutinas diarias, agregar algunos retos y cosas interesantes a la relación, gozo en el vivir diario, así como discutir los problemas y afrontarlos juntos; harán que su relación no caiga fácilmente en la monotonía.
Adicional a lo anterior, no descuide el sexo. La combinación entre la oxitocina y la vasopresina son agentes responsables de la conexión a largo plazo y junto con el sexo se constituyen como agentes liberadores y distensionantes.
A pesar de los anteriores consejos, ¡tenga cuidado! Recuerde que no todas las personas necesitan la misma receta.





