La emancipación
La emancipación femenina y masculina son diferentes
Hace ya, afortunadamente, muchos años, que el concepto de "emancipación de la mujer" ha dejado de ser una meta lejana para ser una realidad (cuanto menos, una "cuasi" realidad"). Efectivamente, las solteras de hoy, a diferencia de sus abuelas, no precisan del permiso o beneplácito de sus padres, hermanos, o figuras masculinas. Y, una vez casadas, son asimismo independientes, a nivel económico y de toma de decisiones, de sus parejas.

Sin embargo, esta emancipación no puede decirse que sea aún total porque la mitad de la ecuación, esto es, los hombres, no han sabido en todos los casos comprender y apoyar esta emancipación femenina. A muchos hombres les asusta la libertad de la mujer, ya sea libertad sexual o libertad de actuación, y esto es más visible cuando nos fijamos en la franja de solteros maduros, cuya educación tiende aún a creer que la mujer debe adoptar determinado rol... que ellas no están dispuestas a asumir.
El secreto: implicar a los hombres en la emancipación femenina
En efecto, si actualemente la mujer aún se sigue topando con ciertas trabas es porque sus compañeros (sus compañeros de vida, pero también sus compañeros de trabajo, sus amigos, en definitiva, los hombres que las rodean) no asumen sus responsabilidades en la emancipación femenina. Ya sea en el ámbito familiar, con el cuidado de los hijos y la ejecución conjunta de las tareas domésticas, como en el trabajo, favoreciendo el que ellas puedan conciliar en determinados momentos ineludibles su papel de madre con el de trabajadora.
Muchos hombres, tal vez por inseguridad, lejos de colaborar con la causa, ponen problemas. A veces, incluso con cierta sorna... "¿No quieren igualdad? ¡Pues toma igualdad! Nada de salir antes del trabajo para ir al pediatra...". Tal vez, en dicho ejemplo, si de vez en cuando ellos asumieran la visita al pediatra como una responsabilidad propia, se acabaría el problema.
Por último, queridos hombres, y en relación a la igualdad mencionada, recuerden bien que igualdad no implica ausencia de caballerosidad. Que tengan hombres y mujeres los mismos derechos no implica que deban dejar de decir cumplidos, mostrar respeto y ser caballeros. Cuanto antes lo entiendan, mejor para todos. Y todos más felices.

