Comunicación entre hombre y mujer

Así como lo afirmó John Gray en su obra "Los hombres son de Marte y las mujeres son de Venus”, ¿sera qué realmente hombres y mujeres pertenecemos a mundos diferentes? No pocas personas así lo creen, a la luz de la diferencia notable que se ve en cada uno de los géneros y sus diferentes formas de expresar y llamar a las cosas.
¿Hablan las mujeres un lenguaje diferente al de los hombres? O, ¿piensan las mujeres diferente a los hombres? ¿Qué nos hace, por ejemplo, reír, a unos y a otras?
De acuerdo a estudios científicos, la estructura de los cerebros de hombres y mujeres es diferente con variaciones entre algunos de los circuitos neurológicos y la concentración de neurotransmisores en cada uno de ellos, haciendo de esta manera que la percepción de todo aquello que les rodea sea diferente en ambos sexos.
La comunicación entre hombres y mujeres, una cuestión de percepciones
Sin embargo, la diferencia radica en que las mujeres hablan más de emociones y sentimientos y los hombres lo hacen de objetos físicos y preocupaciones. De esta manera, la mujer tiende a ser mucho más emocional que el hombre y tiende a basar sus acciones y pensamientos en estos, mientras el hombre puede ser considerado un poco más calculador. Esta es la diferencia clara, ambos sexos tienen diferentes preferencias respecto a los temas de comunicación.
Pero, todo lo anterior no quiere decir que uno de los dos géneros hable mucho más que el otro. Un estudio ha comprobado que tanto mujeres como hombres hablan la misma cantidad de palabras diarias, lo que es alrededor de 16.000.
Es la forma en la que cada uno de los géneros percibe las cosas y las interpreta de acuerdo a su propio análisis (el cual claramente es distinto en hombres y mujeres) lo que pueda generar confusión y mala interpretación de los mensajes. Si de alguna manera se lograran igualar estas percepciones, seguro que no habrían más problemas en las relaciones. Sin embargo, como esto no es posible, la única solución que queda en estas circunstancias es aprender a identificar y respetar el lenguaje del sexo opuesto, así como a interpretarlo. Y esto no se trata de un intento de cambiar al sexo opuesto, sino de hacerle entender que aunque sus lenguajes difieren, existen puntos comunes a los que se puede llegar en el contexto de relación de pareja.





