Atracción fatal

El abogado neoyorquino Dan Gallagher está felizmente casado. Durante un fin de semana se queda a trabajar en la ciudad, mientras su mujer Beth y su hija se marchan a su casa en las afueras. Gallagher conoce a Alex Forrest, una mujer atractiva que le propone pasar unas horas juntos. Convencidos de que una breve aventura no perjudicará su matrimonio, Gallagher accede. Sin embargo, la relación se prolonga ante la insistencia de Alex y llega a extremos que Gallagher no había podido imaginar...
Todos conocemos esta película, ¿o no? El éxito del argumento de la película "Atracción fatal", podemos decir que se debió a su identificación con el público. No pocos hombres han conocido directa o indirectamente a una mujer como Alex Forrest. Ella es como un atractivo camaleón que se mueve bajo nuestras sábanas. La idea de “conquistar” a Alex Forrest es interesante, ya que es enigmática, sexy, provocativa, una mujer de mundo, aparentemente muy segura de sí misma, pero que detrás de sí, oculta una personalidad muy devaluada. Definitivamente es un platillo que nos puede indigestar.
Cuando la ficción traspasa la realidad
El enamorado o la apasionada (porque esta fijación no distingue entre sexos) adopta unas actitudes que no tienen nada que ver con una inclinación sana hacia alguien. Sus comportamientos se vuelven extremos. La persona obsesionada empieza investigar, espiar, y se pregunta a cada instante dónde estará el otro, con quién y qué hará. No respeta su intimidad. Aparece por sorpresa donde sabe que está.
Quien se obsesiona por amor es capaz de dejarse humillar, sufre falta de apetito, de concentración y trastornos del sueño porque constantemente está maquinando cuándo y cómo se acercará a la persona deseada.
Sus pensamientos son irracionales y están distorsionados. “Si en ese período toma alguna decisión, lo hará en función de ese sentimiento que él identifica con amor, aunque personalmente le perjudique”, dice la psicóloga Rocío Mayén.
No menos importante es el aislamiento social al que puede llegar. Cómo vive por estar con la persona deseada, deja a un lado a amigos y familia hasta que el flujo de comunicación entre ellos desaparece casi por completo.
Ayuda del especialista
Al igual que el abogado interpretado por Michael Douglas, nos puede pasar que, después de haber obtenido la “conquista”, nos demos cuenta de que nuestra supuesta "media naranja", dependiendo del caso, no es precisamente un dulce manjar y es entonces cuando aflora la personalidad real. No debemos culpar a esa persona, pues sufre una enfermedad que no le permite actuar con sus cinco sentidos, ni de forma racional y que al final acaba por destruir todo sentimiento verdadero de amor y al final a sí misma.
Constanza psicóloga especializada en estos temas asegura que: “Estas personas pueden ser fuertes y tener éxito en otros aspectos de su vida, pero son vulnerables al rechazo y no tienen control de sí mismos. En algunos casos, una infancia difícil y con traumas parece dar la explicación, pero ha visto a personas que no han tenido estas condiciones y se encuentran igualmente estancadas".
En cualquier caso, la obsesión amorosa no es una consecuencia natural de la pasión, sino de la inseguridad y de la necesidad de merecer amor... “Estos amores obsesivos se vuelven como una adicción y hay que tratarlos como tal. La buena noticia es que es superable, aunque la tarea es ardua y a veces se precisa la ayuda de un especialista”.





