Vida de soltero

Lucía Pérez, Redacción eDarling, junio 2013

  

Columna: Adictas al amor, ¿sentimiento u obsesión?

Dependencia emocional, codependencia y adicción al afecto son actitudes que se relacionan con las adictas al amor. Según la escritora Maria José Bosch en su libro «La Danza de las emociones»1, «para un dependiente emocional la pareja a la cual se idealiza se convierte en el centro de la existencia y todo gira alrededor de ella». Pero, ¿se puede ser adicta al amor sin atender a esa definición?

 

Columna: adictas al amor
Ayer me reuní con unas buenas amigas y el tema de conversación derivó, como muchas otras veces, en las relaciones sentimentales. Es en ese momento cuando cada una hace examen de conciencia ante las otras, habla abiertamente sobre su pasado tratando de esquivar las experiencias demasiado tortuosas y preguntándose por qué hizo esto o aquello. Conversaciones en las que se intenta empatizar con la otra, como si haber cometido los mismos errores los convirtiese en aciertos.

Cerca de adictas al amor

Mi amiga Sonia nos contaba su trayectoria sentimental y según iba avanzando en su relato, en la mente de todas nosotras saltaban las alarmas. Esa señal que delata a la que es adicta al amor, a la que engancha relaciones desastre una detrás de otra empujada por la incipiente necesidad de afecto. Ninguna de nosotras estábamos capacitadas para dar un diagnóstico de dependencia emocional , pero todas podíamos afirmar con certeza que estábamos ante una de esas personas adictas al amor.

Yo la observaba mientras relataba sus historias, a cada cual más complicada y surrealista. Las dos percepciones que tenía de ella se enfrentaron ferozmente. Por una parte, estaba la Sonia con un buen trabajo, independiente, segura de sí misma, con determinación e inteligente y por otro, la Sonia que se escondía bajo esas relaciones con argumento de novela de sobremesa. Delataban a una persona dependiente, insegura, con necesidad de afecto, una persona que sólo se sentía completa cuando tenía una pareja.

Sonia y sus amores

Sonia no sabía estar soltera, de hecho nunca lo había estado en su edad adulta. Se había dedicado a ir enlazando relaciones con personas que arrastraban problemas psicológicos o que distaban de su filosofía de vida. Todo por tener una pareja. Mi otra amiga la observaba estupefacta. Ella disfrutaba de su soltería con alegría y dignidad, y por supuesto, no entendía qué le llevaba a Sonia a ser una de las mujeres adictas al amor. ¿Problemas familiares? ¿Falta de autoestima? La razón debe esconderse muy en su interior, porque nosotras, que somos buenas amigas, no la atisbamos a simple vista.

Tras el delatador discurso de Sonia, las demás, en mayor o menor medida, comenzaron a hablar de sus experiencias pasadas o presentes. Todas ellas son personas autónomas, fuertes e inteligentes, pero en el fondo están condicionadas por esas relaciones fallidas o triunfantes. En los ojos de las que disfrutaban de una pareja feliz, se distinguía ese brillo que sólo consigue el amor. En el interior de aquellas que no tenían un compañero sentimental, se vislumbraba el deseo, que no la desesperación, de encontrarlo algún día. Aquella situación me llevó a una simple reflexión, guardando las distancias con Sonia, ¿no seremos todas un poco adictas al amor?

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Fuentes:

1 María José Bosch: La danza de las emociones,  Madrid, 2009

 

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